Efectos de la luz artificial en la salud: ¿cómo solucionarlos con los paneles LED?

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De las necesidades de bienestar de los seres humanos, de la que más nos preocupamos es de la salud física y emocional; queremos saber todo sobre los efectos que tienen los elementos del entorno en nuestro estado clínico y si afectan o no el adecuado desarrollo de la vida; nos preocupamos si llevar algún accesorio perjudica la integridad de nuestro cuerpo, si esa cama es buena para la postura o si ese nivel de iluminación es apropiado para estar expuestos a él durante tantas horas al día.

Principalmente este es uno de los puntos más tratados, y es que desde que la primera bombilla dio más luz que el firmamento nocturno ha sido un elemento altamente polémico, se piensa que tiene efectos negativos en la vista, la piel, los ciclos del sueño e incluso que induce algunos problemas de la salud mental como el estrés y la ansiedad; por lo que siempre hay muchas preocupaciones respecto al nivel de energía lumínica a la que el organismo se expone en los espacios oscuros.

Los efectos de la luz son verdaderos, pero no por ello se quiere decir que todos los tipos de luz son malas; esto se aplica principalmente a las tecnologías antiguas como los halógenos o el fluorescente, pero aunque dieron las bases para buscar una evolución más eficiente en términos lumínicos no se les puede negar todos los problemas que han provocado a lo largo de su existencia.

El día de hoy despejamos todas las dudas respecto a las consecuencias de la iluminación en la salud física y mental y las maneras como solucionarlas mediante la implementación de los paneles LED, una tecnología que le permitirá disfrutar de los más grandes beneficios en términos de luminosidad, sin perder el cuidado de su cuerpo.

Parámetros de la luz que afectan la salud

En términos generales se entiende que hay tres variables de la iluminación que afectan la salud de las personas:

Intensidad de la luz

Es común que, en algunos entornos, especialmente los pertenecientes a la luminaria pública se tienda a colocar las lámparas en la máxima intensidad posible con el fin de que las personas puedan transitar con tranquilidad por las calles, parques o zonas comerciales, no obstante, a pesar de la noble intención de mejorar la seguridad, este exceso de lúmenes les genera un enorme daño a los seres vivos del entorno. Estos daños se enfocan principalmente en los ojos y desde allí afectan otras funciones del organismo.

Cuando la fuente de luz es demasiado intensa genera deslumbramiento en la retina y al largo plazo quema la córnea y genera problemas para enfocar los objetos, este problema en el corto plazo no es tan grave ya que por reflejo los ojos se cierran inmediatamente e impide que los daños se extiendan, pero perjudica otro tipo de funciones imprescindibles para la supervivencia como la concentración al realizar tareas operativas, que se puede desencadenar en accidentes bastante graves.

Así mismo, la intensidad generará otros problemas secundarios:

  • En una distancia de unos centímetros con la piel generará quemaduras leves o graves en función del tipo de fuente de luz y el tiempo de exposición.
  • Mucha luminosidad saturará el entorno y le dificultará enfocar los objetos más lejanos o detalles muy pequeños de alguna estructura. Algunas actividades como leer se harán imposibles debido al reflejo del papel.
  • Altera los ciclos de sueño y vigilia al mantener el cerebro alerta cuando está cansado y confundiendo el reloj biológico, provocando fallas en la atención y más propensión al estrés.

Parpadeo

El parpadeo de la luz es un problema muy habitual, especialmente en las bombillas fluorescentes, esta característica, además de ser incómoda y dificultar la percepción clara de algunos objetos en la lejanía, ha demostrado que es perjudicial para aquellas personas que tienen tendencia a sufrir ataques epilépticos, aumentando la frecuencia de estos desafortunados eventos y su riesgo. Además, es posible que generen dolores de cabeza, estrés visual y otros posibles efectos similares que afecten el desarrollo adecuado de sus actividades.

Debe tener en cuenta que los efectos varían de persona a persona y que no es posible determinar la respuesta concreta de los individuos ante la exposición a los parpadeos de las bombillas; por ello, debe abstenerse completamente a instalar esta iluminación, ya que, así como puede no generar nada, también es posible que su familia, empleados o transeúntes adquieran consecuencias graves.

Color de la luz

La tonalidad de la luz también tiene efectos en el organismo, una iluminación demasiado cálida como la de las bombillas halógenas o con un blanco muy leve como las luces fluorescentes afecta la concentración y la percepción de los detalles del individuo; lo que produce estrés y jaquecas más constantes que alteran el ritmo de trabajo de la persona y perjudican su estabilidad emocional.

¿Cómo lo beneficia el LED?

Para solucionar todos estos problemas sin renunciar a una correcta iluminación debe optar por la implementación de los paneles LED en la habitación, los cuales le darán una claridad ideal y la posibilidad de tener un ambiente equilibrado entre visibilidad y cero daños al organismo; además, la calidad tecnológica de estas bombillas es perfecta y le garantizarán décadas de uso continúo a un muy bajo costo.

Si desea conocer más de los paneles LED y su instalación en su espacio residencial o comercial, llámenos al +56 2 2755 0455 o escríbanos al correo electrónico contacto@royalpro.cl.

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